Joan Margarit tiene la capacidad de lanzar sentencias como quien dobla sábanas o recoge almendras del suelo. Sin inmutarse ni hacer daño a quien lo lee. La serenidad de sus versos plagados de verdades, nos vuelven a traer a la memoria esa poesía que le valió el Premio Nacional, que hoy por hoy no hace más que reafirmar.
Pocos poetas tocan la excelencia de los versos de Margarit, la capacidad por emocionar, por hacer reflexionar al lector. Sus Nuevas Cartas a un joven poeta nos ratifican que el poeta al que leemos, lo es de verdad. Capaz de tratar a la poesía y analizarla desde la más cierta sinceridad pero sobre todo, desde el más absoluto de los dominios.
Muchos poetas recientes han intentado presentar ensayos, estudios o reflexiones sobre la poesía actual y su poética. Sólo Margarit ha sido capaz de conseguirlo. Y en estos versos de No estaba lejos, no era difícil vuelve a tocar el cielo con lo escrito.
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