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domingo, 3 de agosto de 2014

La poética conquista del límite - Andrés Delgado








El pintor tinerfeño Andrés Delgado nos descubre en su nueva exposición en la galería Fortuarte.es (Cuenca) una apasionada lectura de su más reciente creación. Acostumbrados a propuestas en serie de argumentación única, la presente nos ofrece un recorrido selecto entre “Barrancos”, “Escrito sobre la piel” y “Llaves para el Horizonte”.




El poeta plástico, como quiso definirlo el escritor y periodista Sabas Martín, capta la esencia del paisaje y lo define sensorialmente entre sus composiciones de acrílico, cartón y madera. Pero no se queda en el límite del marco, A. Delgado conquista también el espacio cercano, la frontera plástica, para desbordar con sus paisajes el entorno expositivo. Del mismo modo que el paisaje no conoce de cuadraturas, el pintor descubre su canto, deliberadamente imperfecto, a la tierra y el horizonte, al vacío, al detalle y a la oscuridad que acecha en muchas de sus obras.Tampoco pretende dejarse embaucar por el plano, la fuerza de los barrancos y acantilados, como propia piel de la tierra, nos inunda el espacio anterior, y nos atrae hasta abrir el horizonte con sus llaves personales. 




Tierras, negros, madera, azules, heridas en el cartón, metales, reinventan el paisaje como un diario personal de viajes sensoriales por el imaginario del artista. Si bien las obras de grandes dimensiones hipnotizan al espectador, son a razón de quien escribe, las de pequeño formato las que enamoran y nos descubre la capacidad inmensa de este poeta del paisaje  para “esencializar”  el diálogo interior de Andrés Delgado con el espacio redefinido en la plástica.




“Conoce su oficia” insistía Sabas Martín, y es que en estos tiempos lo que debía ser común, se convierte en una excelencia poco habitual. No hay nada al azar ni casual en su obra, como bien lo demuestra su costumbre de trabajar en serie sobre una idea motor y llevarla a la extensión de sus composiciones. Valiente, sin miedo a los peligros de lo nuevo en su devenir artístico, nos ofrece el placer, a quienes llevábamos algún tiempo sin ver una exposición suya, de sorprendernos y congratularnos con su constante camino exquisito hacia el aprendizaje de nuevos códigos y lenguajes en los que sentirse, nuevamente, de aprendiz a maestro en su misma obra.

sábado, 24 de agosto de 2013

Tengo un nombre que se diluye






Tengo un nombre que se diluye
en el blanco de los folios que dejo desiertos,
pues son yermas las horas,
oxidado el taller,
mudo el grito que antes azotaba,
como ventisca ,
las sombras del escritorio.

Piso las mismas calles,
amo y odio de la misma forma,
observo con iguales ojos,
pero mi boca apenas reconocer su eco
o es mi alma la que ya no reconoce

el pulso de las cosas.

Luis Antonio González Pérez (agosto 2013)

lunes, 29 de abril de 2013

Pido silencio para la poesía






Pido silencio para la poesía,
volver a los sillones solitarios, a las noches, a la sombra,
o los rincones secretos, donde cada cual era, sólo eso, cada cual,
sin pretensiones.
Donde el ego era un hálito, casi un juego, 
una impostura necesaria para recrearse, creando. 
Donde el fin, era el punto, y no el libro o el escenario.

Silencio y palabra, porque se respetan, humildemente,
sabiéndose antagónicos, pero necesitándose para ser,
cada cual, sin pretensiones.
No se devoran, esperan su turno.
Se visten de pudor, desnudos de dorados y ocres, de ecos.

Reflexión, denuncia, razón, generosidad e ingenio.
Por pedir que no quede.
Desterrar el andar a golpe de palmadas huecas en la espalda,
de aplausos sin criterio, sin sentido.
Sacar del mercado, lo que nunca fue suyo, la verdad.

Dejar desiertos los premios, sólo para los jurados.
Volver a tomar café en las cafeterías,
pasear por las plazas, escuchar a otros en los micrófonos,
disfrutar los folios en blanco, de las llamadas de teléfono,
de los vinos compartidos.
Dejar de emborracharlo todo con lo que creen poesía.

Pido silencio para la poesía.
Que descanse en paz, a pesar de nosotros.

Luis Antonio González Pérez (abril de 2013)

jueves, 24 de enero de 2013






No todo es caos en este silencio acompasado.
El abismo agota su oscuridad y emerge luz de entre los ecos
como crepita el insomnio o la soledad recostada al borde de la mesa.
Puedo dejar de escribir y tan sólo sería uno más
acallando preguntas, salvando espacios en blancos
que no mancharan mis hastíos y reproches.
Puedo seguir escribiendo para que no me sobreviva
ni tenga más cadencia, más peso muerto,
ninguna batalla perdida de antemano.
Para que nadie crea que en mis manos está lo que importa,
para todos puedan creer que no hay nada en mis manos.

Luis Antonio González Pérez (24 de enero de 2013)

domingo, 25 de noviembre de 2012

La realidad narrada de Paco Rossique








La Galería La Cápsula (http://www.galerialacapsula.com) vuelve a sorprendernos con una propuesta expositiva de excepción. En los espacios dedicados al arte en el madrileño Rastro se apilan las obras de más y menos valor, se juega regateo dependiendo del conocimiento del cliente sobre el material en venta, y se puede vender original y copia a precio de saldo o al peso. En cambio este local familiar del pintor tinerfeño Andrés Delgado, ha comenzado el curso, transformando una colección permanente, en un espacio expositivo singular, gracias a su colaboración con Félix Fuente.


En esta ocasión nos convocó la muestra del pintor grancanario Paco Rossique (http://pacorossique.blogspot.com.es) , titulada “Narrativa Pendiente”. La obra, que varía en el formato entre pequeñas tablas enteladas trabajadas con dibujo y acuarela, y obras de mayor dimensión sobre papel, parece querer contarnos un imaginario personal pleno de crítica y conciencia, pues narrar esa realidad, también obliga al artista, a tratarla desde su ética y su óptica social.

Como si de una representación psicoanalizada de los fotogramas de su mente se tratara, Paco Rossique no teme singularizar el mensaje de su obra, o completarlo, con unos títulos cargados de razón e ingenio. Sus personajes parecen sobrevivir sobre la tabla o el papel en la dicotomía esencial del hacer y el pensar, como podemos ver en la mayoría de las composiciones, donde, desde el mismo sujeto, nacen dos cuerpos: uno que parece estar, y otro que parece invitarnos a imaginarlo.

Pequeños silogismos donde la presencia animal o la combinación entre el animal y el humano sobre un mismo ente, se cargan de profundidad ante caras tratadas de frente y perfil, como en los surrealistas o cubistas, sin que en Paco Rosique el ángulo o la forma geométrica sea relevante. Las manchas de color superponen planos o refuerzan áreas de mensaje críptico en algunas presentaciones.

Para quien escribe, destacaría la aparente automatización de la obra en menor formato, pareciendo que el autor se siente más libre con un mensaje caricaturesco y crítico, casi esperpéntico, y parece dibujar sobre la tabla entelada sin tanta preocupación por el espacio y los equilibrios. Por otra parte, las composiciones de mayor formato son quizás visualmente más completas y mesuradas en la distribución del dibujo en el espacio, pero adolecen, desde el punto de vista de quien se lo relata, de tanta fuerza o capacidad de impresión, como lo hacen los de formato menor.

La realidad narrada de Paco Rossique es común a todos los que nos acercamos a ella, pues podemos reconocer en su obra, mensajes altamente encendidos ante situaciones sociales o personales que convierten el cuadro en una posible ventana sátira hacia el mundo que queda fuera de La Cápsula.

miércoles, 31 de octubre de 2012

De carroñeros, hienas y otras bestias que habitan los certámenes literarios.


Los premios literarios, como la política o la economía  ̶  perdón, corrijo, la ingeniería financiera  ̶  parecen corroborar la tantas veces cuestionada teoría de cuerdas. Nueve dimensiones para entender como vibra el mundo, demasiadas veces, erráticamente.

Entre quienes rechazan y se convierten en estandartes éticos del mundo literario, quienes los reciben sin haberse presentado al certamen, o los que, si no están presentes como jurado, es que lo estarán como galardonado, no hay quien mire unas bases y no le entre la risa como con la mejor tira cómica.

En España hay 8116 municipios, unas 40 diputaciones y cabildos, 17 comunidades autónomas, y más de 100 fundaciones, colectivos o centros dedicados a la literatura de algún tipo, sin contar con las editoriales, que nacen y mueren casi en el mismo acto. Podríamos estar hablando, aunque sólo el cincuenta por ciento de estas los convocaran, de más de 4000 premios literarios y sus distintas categorías.

Los más modestos cuentan con un “concejal que le gusta leer”, el director de la biblioteca municipal, un escribiente local y algún otro para otorgar, muchas veces llevado por el cariño, la pena o la falta de opciones, un premio literario. Sinceramente, estos, poco daño hacen y hasta habría que estarles agradecidos. Una función social como otra cualquiera.

Cuando uno sube las instancias nos encontramos con lo que podríamos considerar los “premios de partido”, es decir, escritores que van recorriendo las instituciones afines a su régimen, miren a su izquierda o a su derecha. Aquí, como en todo, hay turnos. Un año como premiado, otro como jurado, y siempre un editor esperando lo que reste del banquete para anunciar mil ejemplares, número que sólo tendrá como real en el anuncio. Luego 100 impresiones de rigor, y a embolsarse el resto. Algún reportaje en la prensa local, un cáterin a cuenta del contribuyente, dos fotos, y para casa hasta el siguiente año.

¿Y qué sucede si subimos a los altísimos parnasos? Nada. Absolutamente nada. La misma turné. El niño en el bautizo, el novio en la boda, en el entierro el muerto, la puta en la cama y en el certamen: jurado, padrino, mecenas o premiado. Días alternos, años bisiestos, o fiestas de guardar, los mismos cuatro parten y se comen el pan, sin rubor a las dedocracias, la endogamia, y la falta de criterio. Pues como en toda dictadura, en la cultura, siempre vuela más alto el carroñero que el rapaz, y corre más la hiena que el lobo.

Y como diría un gran poeta, ya fallecido, que no nombraré, cuando le preguntaba, yo apenas redactando mis primeras líneas: El mejor premio posible, es que nunca salgas en el acta de un jurado de un certamen de poesía.

sábado, 14 de julio de 2012

Anécdotas sin análisis de fondo; Andrea Fabra







En el haber de esta política, cachorra de partido, al modo de las familias de la más caciquil política del XIX, es ser Licenciada en Derecho y haber obtenido un cargo en Relaciones Internacionales de Telefónica, departamento donde ya conocemos, se sitúan muchos amigos y conocidos del mismo partido y región de la diputada. El Senado, estrado cada vez más caricaturizado y disfuncional, ha tenido en su seno a esta “representante”, lo que no deja de ser una negación en si mismo del concepto e idea de la cámara desde un punto de vista clásico.
Vivimos en un país donde lo anecdótico siempre sobreviene a lo relevante. Nuestra historia está plagada de momentos “estelares” que todos conocemos, y con los que pretendemos relatarla, y muy pocos serían capaces de ahondar en lo profundo de nuestro pasado. Esto sucede de igual forma en lo artístico, en lo social, en lo científico – donde la mayoría de los descubrimientos se recuerdan por cuentos, ridiculizando la investigación y el estudio – y por qué no, también en lo político.

La Carrera de San Jerónimo siempre ha sido un buen “Camarote de los Hermanos Marxs” o una obra del esperpento de Valle Inclán, sin querer con esto faltar a la memoria de los cómicos ni a la genialidad del literato. La más reciente, y sin duda de las más repugnantes, es la frase de la hija de … Fabra, Andrea Fabra con el ya famoso “que les jodan”.


El debate sobre su exabrupto se ha centrado en la dirección hacia la que iba: si era dedicado a los de la bancada de en frente, o a los afectados por las medidas que se votaban y aplaudían en el hemiciclo. Evidentemente resulta inaceptable el primero de los casos, y asqueroso en el segundo, pero representa la idea de una generación de “fuerza nueva” (que creen ser liberales) donde se aplaude y se palmea cualquier ejemplo de “arriba España”. En cualquier país europeo una situación así habría terminado con la entrega del acta en menos de veinticuatro horas, porque ningún partido democrático se puede permitir esta “portada” que representa una idea de “hacer las cosas contra alguien” en vez de “hacer las cosas por todos”. Lo que se agrava si se le permite defenderse diciendo “era a los socialistas”, como si usar ese lenguaje en un lugar de representación popular, contra otros representantes de la ciudadanía, fuera una justificación suficiente para no mandar a esta señora para su casa.

Si continuamos permitiendo la bajeza y el “navajerismo” de barrio, de mafia segundona, de pandilla; o lo que es peor, el desempeño de la vida política como una guerra contra el contrario, y no como un verdadero quehacer público, tendremos lo que nos merecemos como resultado. Cierto es que esto comienza por no seguir votando representantes que, además de no ser capaces ni de representarse dignamente a ellos mismos, tiene poco que aportar – porque no se le puede pedir peras al olmo –, y mucho que mancillar cualquier administración u órgano de decisión como el hemiciclo. Sin duda, una vez votada, toca botarla, porque seguramente no denote la diferencia de los verbos, y se sienta igualmente orgullosa.

sábado, 26 de mayo de 2012







Me pesan demasiado los gerundios
y retorcer el cuello a los futuros imperfectos,
se ha convertido en rutina.
El argumento para continuar bailando al son de las tormentas
con una coreografía angulosa,
es ya una raíz seca envenenada de asfalto.

Comienzo a temer que esto, que parecía necesario,
que nos llenaba las horas de preguntas
arrastrando la mente al caos o lamiendo al mundo las heridas.
Insisto, esto que tenía un sentido,
o alguien nos lo pesó en importancia,
no vale más que un masturbatorio ejercicio, un placebo,
la contorsión hipnótica de los sentidos.

No sé si hay hueco para nosotros
ahora que no damos respuestas
a un mundo que comienza a estar harto de los espejismos.

Luis Antonio González Pérez (Mayo 2012)





Para curarnos la sed y el miedo
nos toca amordazar domingos ilusos,
mutilar las preguntas, la contaminación de los lunes,
tus horarios y mi desorden.

No hay culpa en las horas muertas,
ni verdad en las madrugadas.

Caminar como si todo fuera inevitable,
señalando al aire que nos quema,
aullando a las lunas de los coches.

Pedir por señas la falta de memoria,
rencontrarnos, casualmente, con la inocencia,
que nos lata de nuevo, ese fuego inexplicable.

Luis Antonio González Pérez (mayo 2012)

lunes, 9 de enero de 2012

¿perdemos mucho si se va?






Lucía Echevarría saltaba a la palestra, una vez más, por algo que no es en sí su propia creación literaria. Amante, o sencillamente habitual protagonista de polémicas, volvía a las portadas de los diarios y revistas culturales por unas supuestas declaraciones suyas en las que anunciaba "que dejaba de publicar porque había habido más descargas de su obra que ejemplares vendidos". 

Hay quien ya rumorea que ha sido más incidiosa la intención de quienes han tomado y extractado las declaraciones, que la propia de la autora, quien sólo reclamaba atención ante un problema, que como el otro día indicaba un buen amigo "ya nos iba tocando a los escritores sufrirlo".

Efectivamente es un problema grave, que no atañe sólo a la cultura, pero que también nos circunda, el de la piratería, y que pone en jaque el trabajo realizado y "las ganas de continuar". Quizás eso afecta mucho más a los afamados, que a los que casi rozamos el anonimato; como duele a quienes de esto comen, y no a quienes tan sólo disfrutamos, y no por falta de ganas de alimentarnos de la palabra.

Se debe trabajar para luchar contra todo tipo de acciones "no éticas" al igual que se debe desde la cultura evitar principios generalizadores, como los que respiraban algunos cuando la creación del cannon, por fin depuesto, o de la Ley Sinde que vuelve a tomar alas. Luchar sí, arrasar no.

El otro día en relación a esto me preguntaban en una entrevista en radio "¿Qué piensas sobre la idea de que la cultura tiene que ser gratuita?" a lo que respondí "Si crearla lo fuera, el resultado debía serlo. Si tener un libro entre las manos no llevara detrás una fabricación, una promoción y una creación; el resultado debería serlo. Es más, la cultura siempre es gratuíta, lo que no lo es, son los productos culturales"

El problema de declaraciones como las de la novelista, si es cierto que eso dijo, es que uno se hace esclavo de sus palabras, o lo que es peor, de sus coherencias e incoherencias. Al igual que Alejandro Sanz tuvo que callar cuando afirmó "que si .... x personas le pedían que dejara de cantar, lo haría" y se recabaron esas firmas, L. Echevarría se vería en una interesante tesitura, si habiendo abandonado la literatura, volviera a publicar. De todas formas, y con todos mis respetos, no la echaremos de menos, pues habiendo intentado leer algunos de sus libros, no he conseguido encontrarle interés a casi ninguno de las últimas hornadas. Espero que sea una decisión propia, una baja voluntaria, y uno una pataleta ante el rechazo del mercado editorial.



lunes, 2 de enero de 2012

Cultura y Gestión ¿enemigos o necesarios cooperantes?






Cada vez que tenemos ocasión de leer algún artículo o reflexión en relación con estos dos conceptos, cultura y gestión, supura entre sus líneas un hálito de crítica atroz y hiel mal digerida. Como si ambos conceptos tuvieran que detonar al juntarse, o corroer todo a su alrededor, muchos de los firmantes de esas divagaciones caminan en la absurda línea de que, si existe gestión económica de un espacio cultural, existe un "paso previo" a la privaticación, o una pérdida de los fines u objetivos de la institución que se gestiona. 

El Museo del Padro, gestionado desde hace unos años por Miguel Zugaza, ha realizado un interesante recorrido por dejar de ser el cofre olvidado del tesoro artístico del país, a posicionarse en la escena como una de las pinacotecas más relevantes del panorama de la gestión cultural del presente. Por supuesto, la valía del compendio de obras que forman el catálogo del museo no ha variado ni se cuestiona, pero la gestión de las exposiciones temporales, los intercambios y relaciones con otras pinacotecas, la realización de innovadores proyectos museográficos, y la buena promoción de sus acciones, han hecho destacar cualquiera de sus movimientos frente otras de nuestras grandes instituciones pictóricas. 

Recientemente leía en un diario de tirada nacional que "había optado por una gestión más americana" que llevaba sin lugar a dudas a "una privatización" de la institución, y como utilizaban unas declaraciones del director del Museo de Arte Moderno Reina Sofía para afirmar "no hay que perder la mira y los objetivos de un museo".

El usar "modelo americano" como símbolo del mismísimo demonio, resulta bastante obsoleto y malintencionado, dado que si uno viaja por Europa, ese tipo de gestión también lo es de muchos centros británicos, franceses, y alemanes. El poner valor a lo ofertado (con los descuentos y gratuidades necesarias para asegurar el acceso libre a la cultura), el aprovechar las posibilidades de captación de recursos a través de la venta de objetos relacionados, o ocio alternativo, etc. no parecen ser necesariamente "pérdidas" de la idiosincrasia de nuestros museos, como si comienzan a conformar nuevas oportunidades para sus proyectos y continuidades dentro de la esfera cultural internacional.

Manteniendo claro los principios básicos de una cultural asequible y accesible, de la universalidad de la misma, y de lo público, no debemos contraponerlo a una más que necesaria gestión lo más autónoma posible, y si se puede, que sea una captación de recursos para otras instituciones y proyectos que no tienen esa oportunidad ni repercusión. 




jueves, 1 de diciembre de 2011

Ya no está Virgilia.






Ya no está. Abres la puerta de la jaula por si quiere su espíritu recorrer el salón, saltar sobre la manta, tirando de sus flecos, hacer nido en la lámpara o verse reflejada en la pantalla del ordenador. Ya no está ni para picotear el pan sobre la mesa, tirar de la lechuga en una ensalada ya servida, o encontrarla paseando a brincos por el parqué. No hay un leve viento de sus vuelos circulares, ni tampoco sientes tirones de pelo si te quedas traspuesto en el sofá. Ya no está.


Virgilia ha muerto hoy

Hoy, echada, tranquila, dormida, hecha una bola de plumas y calor, me ha dejado sólo. El salón se ha convertido en un desierto enorme, reseco y con eco, una razón imposible de salvar para guardar silencio y mirar, por si aparece, por los rincones. Tumbarse a esperar. Tumbarse sólo, porque ya no va a aparecer entre los pliegues de la manta, mirándome con recelo y cariño al mismo tiempo. Jugando casi al escondite entre las sombras que un día parecían eternas y ahora conocía tan bien. Acurrucarse conmigo, dormir juntos la siesta,… Ya no está.

Virgilia ha muerto. Nadie sabe lo necesaria que era, nadie puede imaginarse lo que puedo echarla de menos.

domingo, 6 de noviembre de 2011






Acrílico sobre papel obra de Andrés Delgado. Colección Luis Antonio González Pérez





Estoy dejándome llevar,
hundiéndome en las cebas,
lamiéndome la sal
sin poder desenterrar mis pies del parqué,
ni respirar otro aire distinto de domingo.

Me ahogo  -libre - porque sólo se rendirme
ante un mar que se incendia
contra los riscos arrasados de la memoria
ardiendo y renaciendo entre la  espuma.

Entro al horizonte inmenso
- desnudo -
con los párpados sometidos,
con una mano atada a la otra. Abrazado a mí. Solo.

Siento mi cuerpo perderse a la deriva,
sin peso,
con un sol que torna de color los ojos cerrados
y araña las cumbres blancas del agua,
las estelas abandonadas de todos los viajes
que terminan en ninguna parte.

Estoy dejándome llevar hacia mañana,
para despertar y que no queden restos de la tormenta
ni de mí en esta costa,
en este papel que me trae el mar tan lejos
y lo inunda todo.

Luis Antonio González Pérez
6 de noviembre de 2011 

martes, 25 de octubre de 2011

El problema no es el presupuesto, es quiénes y para quién lo gestionan.







Las redes sociales se han copado de comentarios, críticas y menciones a una de las noticias más representativas de la gestión política del Archipiélago de la última semana. El recorte de un 65% del presupuesto de la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias no ha dejado indiferente a la cultura isleña, que se ha manifestado a través de las columnas de opinión, las redes sociales y las distintas plataformas.

Clamorosa ignorancia rezuma entre quienes nos gobiernan, creyendo que se puede entender un recorte en la Cultura de esa magnitud, mientras otras partidas, en especial las que se refieren a cuanta "tontaina" se le pueda ocurrir a un nacionalismo trasnochado y poco responsable, se mantienen o se incrementan, por no mencionar las referidas a los sueldos y extras de toda "garrapata política".

Si la medida fuera parte de un plan real de austeridad circunstancial, no recibirían nuestra crítica. Pero este vapuleo representa una vez más la gratuidad con la que se puede pisotear la cultura de una sociedad, sin que se levante apenas polvo.

Pero por otra parte, y analizando la gestión cultural de los últimos años, el destino de los dineros públicos, la elección de los proyectos, las decisiones arbitrarias, y la gestión interesada y "bolsillera" del presupuesto, mejor que pasemos todos hambre.

Harto de ver como se financian editoriales privadas con dinero público, sin que sus libros se muevan de un cómodo almacén ni alcancen la tirada acordada; hasta las narices de ver como algunos se embolsan miles de euros por iniciativas rimbombantes pero sin un mínimo criterio o fundamento; reventado de "artistas de la corte"; asombrado de cuantos viven y subsisten saltando de despacho en despacho, valiendo lo mismo para un roto que para un centro cultural.

Se acabaron los paseos de las "reinas madres" de la cultura canaria a golpe de 6000 euros el sentarse frente al público; ya no quedarán cuartos para que "emerjan de la nada proyectos con más gasto en imprenta que en actividades", se quedarán en tierra cuantos viajan de uno al otro confín con la maleta cargada de aire y la mente vacía.

Al resto, a los pobrecitos que nunca nos cayeron ni las migajas, no nos cambiará la vida para nada. Aunque mucho me temo que si queda algo de presupuesto, las mismas hienas abrirán el banquete y no dejarán ni los tobillos. 

El problema no es el presupuesto, es quiénes y para quién lo gestionan. Condenamos la medida desde el más visceral grito que nos pueda salir del teclado, pero no es más que un paso dado, sobre el camino por el que ya vagan los que "apagan nuestra cultura".

miércoles, 12 de octubre de 2011

Las Tachas de "Tacheles"







Reconozco que me pudieron los prejuicios, y que la primera vez que pasee por la acera hacia la que se abre el edificio ocupado de "tacheles" en el antiguo barrio judío de Berlín, no me atreví a adentrarme en aquella oscura y nauseabunda escalera.

Comí justo en frente, en un restaurante indú, sin quitar la vista a todos cuanto entraban y salían de aquel antiguo almacén, casi pasando lista de si eran los mismos que cruzaban la puerta hacia uno u otro lado.

Con el estómago lleno, me dispuse a adentrarme en ese desconocido espacio limpio de ideas limitantes, y atento a lo que podía aprender o entender del proyecto y de sus artistas. Sorpresa. Sentí sorpresa, por no preguntarme si esa reacción escondía alguna otra menos diplomática, al enterarme que la razón por la que yo no podía visitar las dos primeras plantas, era porque en 2001 el colectivo se había dividido, y como resultado, los que ocupaban las dos primeras del edificio habían vendido "su ocupación" por un millón y medio de euros. Como diría Groucho Marx "estos son mis ideales, pero si no les gustan, tengo otros".

Al acceder a la tercera planta, por aquella escalera que mezclaba el escenario de una película de terror psicológico y film snatch, sí pude disfrutar de algunos ejemplos de creadores con sus estudios abiertos, presentando su obra a los visitantes. Eso sí, como animales en un zoológico, puedes ver sus movimientos pero no entran nunca en diálogo con el público. Lo alternativo a una galería, es actuar como un artista en una galería. Una pena. Uno decidió que a su estudio sólo se podía entrar poniendo un euro en un wc. Es decir, no valía la buena fe de ofrecer sus obras y luego pedir la voluntad, la voluntad era anterior a su obra, a su espacio.

Uno de sus artistas, que hoy expone en galerías de medio mundo, tiene tomado una de las plantas altas del "templo ocupa". En justicia, mientras muchos artistas tienen una habitación, él puede poseer toda una planta para tener expuesta su obra, sin que el artista, en palabras de quien cuida la muestra, pase nunca por allí. Sus obras de gran formato, interesantes, mezcla de grafiti y el "horror vacui" del tatuador, son de una violenta crítica social y de un mensaje con peso y conciencia. Eso sí, a pesar de todo, nada de lo que está presente en esa planta está a la venta, es tan sólo "un curioso escaparate".

Si yo fuera marchante de arte no se me ocurriría una mejor manera de potenciar a un artista desconocido. Pagar un dinero por obtener un espacio para mi apadrinado, hacerlo visible, y luego vender en medios y galerías "la vida alternativa" de artista. No digo que haya sido así, pero sin duda resuena la idea en mi mente ante determinadas actitudes y respuestas.



Lo que se ha llamado "el templo ocupa" sin duda deja mucho que desear, y parece bastante contrario a sus planteamientos e ideas. Creo que hay mejores ejemplos, en Madrid sin ir más lejos, de centros de autogestión, acción social y cultural, y revolución, comparta uno o no el ideario ocupa, que este decepcionante escaparate.

domingo, 9 de octubre de 2011

"La casa de putas" del arte







Es excesiva la preocupación de los "personajes del arte" por sobrevivir al resto, es decir, vivir tras haber aniquilado o hundido a sus "compañeros". La secta en la que se convierten algunos grupos, o las insanas relaciones de odio, celos y envidias de las que algunos se nutren, niegan por definición la concepción intelectual de esos seres enfermizos que, no sé si predominan, pero que resuenan como la palabra más grotesca en el oído.

Creerse en la potestad de la verdad absoluta, o en la absurda obligación de opinar de todo y todos, sin haber sido preguntados, parece ser la única corriente de aire que les revitaliza día tras día y que les da fuerzas para levantarse cada mañana: "a ver contra quien puedo ir hoy, echaré mano de la lista".

Resulta cómico, caricaturesco, imaginarlos como víboras en un vertedero alimentándose de sus bilis  regurgitadas, de sus indigestas comidillas de pasillo, creyendo que sus debates de "prensa rosa literaria" de "poética de papel cuché" son juicios que trascenderán más allá de sus diálogos diarreicos.

No implica que sus obras no merezcan consideración o sean peores artistas por estas actitudes de patio de colegio, pero sin duda el trato más allá del disfrute de su creación, genera cierta urticaria.

Son aquellos que seleccionan su presencia en los proyectos según quien vaya a participar, aunque no tengan que cruzarse ni miradas ni obras. Los mismos que cuales judas, besan o abrazan, a quienes abrasan con sus injurias y juicios trasnochados. Aquellos que urden tramas de palacio ruinoso, y que inician, fecundan o abortan amistades a precio de coste, como quien comercia en el rastro con las baratijas de sus desvanes.

A todos ellos, en mi nombre y en el de todos los que andamos en este mundo por un sencillo amor y pasión por lo que hacemos, espero me permitan un consejo, desde esta atalaya joven e inmadura; no pierdan el tiempo, no hay guerra sin enemigo, y menos, sin campo de batalla.

miércoles, 24 de agosto de 2011

De la instalación artística al intervencionismo prefabricado







Merz-Säuler

Los grupos dadaistas de las primeras décadas del siglo XX,  con artistas como Duchamp, entre otros, rebasaron los que, hasta entonces, eran los límites de la presentación del arte. Las instalaciones e intervenciones creativas en el espacio no han paraban de sorprender al público y materializar su caos reflexivo en las mentes y plumas de los estudiosos y críticos. No había espacio ni objeto que no formara parte de sus montajes, como en el caso de Schwitters que, con su obra Merz - Säuler,  transformó un apartamento en un habitad recubierto íntegramente por todo cuanto encontró en la ciudad. Para él todo tenía un valor, hasta el punto de acabar en 1943 ocupando dos pisos del mismo edificio con su obra. Marianetti ya nos habla de la necesidad de que el arte "sea un alcohol, y no un bálsamo", exigiendo que el artista rebase los límites de lo finito, y proponga reacciones y respuestas reales, y no perdurabilidad inútil.

El mismísimo Dalí entre otros surrealistas, o los conceptuales de los 60 con Allan Kuprow como uno de sus máximos exponentes, y muy especialmente a partir de los años 70, tomaron esta fórmula expresiva como una lucha contra la burocracia artística, el academicismo, e incluso como protesta o manifiestos revolucionarios.

En un artículo Larrañaga Amnon Barzel nos dice: "La instalación representa una vía de salida al espacio pintado del ilusionismo y pone en práctica uno de los propósitos fundamentales del modernismo, el de llevar el arte a la realidad."

En contraposición con todo esto, llevamos un tiempo observando cómo en los circuitos alternativos del arte, espacios auto-gestionados y galerías no academicistas, se jactan de presentar instalaciones y montajes que poco o nada tienen que ver con los fundamentos de esta tipología de creación artística.

En muchos casos las obras no están realizadas teniendo en cuenta el espacio que incluyen, quedando como objetos aislados en un rincón de la sala; y otras veces, sin opción a ser vistos desde el punto de mira para el que están diseñadas y desde pueden ser observadas. No admiten la tridimensionalidad de la expresión artística, el espacio en el que envolver al espectador, o la oportunidad de que la percepción del público englobe la obra. Esto que parece una obviedad, la creación de algo en un entorno que permita ser mostrado,  o lo que es lo mismo, el dominio del habitad del arte o como parte de este, no parece primar en muchos casos sobre otros principios menos creativos. La creación en serie de la instalación, o la multifuncionalidad de un mismo montaje, rompe de base la reflexión, convirtiendo lo que debía ser un "salir del marco", en una "creación prediseñada".

Puede parecer esto un mal menor, un cambio de intención artística o una evolución de este formato, pero suele venir de la mano de una crisis del propio concepto de la obra. Cuando nos enfrentamos a una creación, debemos permanecer vacíos, sin cargas superpuestas, sin preconcepciones, sin explicaciones meta-artísticas, que nos configuren ya de por sí las respuestas antes de la preguntas. En cambio, últimamente, nada salva al espectador de una información que no ha solicitado. Bajo la descripción de la obra y las notas biográficas del artista, atentan vilmente con una reflexión sobre el concepto.

¿Por qué arriesgarse a comunicar lo que ya debe expresar la obra de manera autónoma? ¿por qué enfrentar la libre interpretación con la unívoca visión del artista?, o lo que es más temeroso ¿por qué suicidarse ante el público que no cree cierta la reflexión en la obra expuesta?

Puede parecer en muchos casos superior la calidad literaria o conceptual del artista, que sus capacidades como materializador de la idea. En otros, sencillamente, la obra poco sorprende, no cuestiona, no obliga a reaccionar, y pasar por su lado supone un mero entretenimiento paisajístico. La indiferencia, los signos de interrogación con un silencio en medio, la pregunta hueca; o la sencilla pero a veces hiriente percepción de que alguien no está haciendo lo que dice que ha pretendido.

Water de Duchamp
La propia necesidad de intentar "sorprender", siempre por exceso, es como si se lanzaran fuegos de artificio en vez de componer una llama o un incendio. Buscar "el paso más" lleva en muchos casos a torpezas como creer que a día de hoy un retrete impresiona, cuando Duchamp lo usó ya en los años 30, o que la excentricidad es un invento del siglo XXI.  Por supuesto todo cuanto ha recorrido el arte es reintepretable, no porque Velázquez pintara las meninas, no pueden artistas posteriores tomarlas como inspiración para su recreación moderna. Lo que si no es admisible es la venta de la innovación o "lo moderno" con formulas trilladas por décadas de creación y decenas de artistas.

Lejos de ver maliciosidad en estos errores, si parece necesario, o se nos antoja exigible, una reflexión a este respecto y mayor exigencia para quienes seleccionan estas obras para sus propuestas.

sábado, 20 de agosto de 2011

¿Escoltas o asesinos de nuestras libertades?







En un país ya maduro en libertades, o eso nos gustaría pensar, todo el mundo tiene derecho a expresar su opinión sin que esto genere temor a ningún tipo de represalias. Dicho esto, la libertad de ideas tiene su límite en los derechos y libertades del otro, por tanto cualquier forma de manifestación no puede ser coercitiva hacia quienes piensan distinto, o no comparten nuestros planteamientos. La expresión de ningún tipo de reflexión puede estar acompañada de insultos, provocación o violencia. Si ésta se pretende realizar en una plataforma a modo de manifestación, debe mantenerse dentro del imperio de la ley y sus normas, si queremos que su fin y sus medios no se vean manchados o vapuleados por una contradicción en sí misma.

Lo que ha sucedido en Madrid estas noches no parece estar en ningún caso dentro de este marco de lo correcto. Por todos los lados se han vencido los límites, se han roto las consignas, y se ha estrangulado el reino de la razón y la ley con el quehacer de los manifestantes, de los peregrinos, y lo que chirría aun más, con quienes, enfundados en la representación del poder del orden, han aprovechado para bajarse del burro de la humanidad, y convertirse en burros sencillamente.

Todos podemos ver, gracias al sinfín de grabaciones y fotografías que circulan por internet, como desde ambos lados hubo faltas de respeto e intentos de agresión. Éstas, por supuesto, no son la representación de la totalidad, individuos manifestantes y peregrinos se dejaron llevar por una especie de "incendio", avergonzando a uno y otro colectivo. No creo que rezar fuera una provocación, ni tampoco que la manifestación deba ser considerado como tal, pero si se pudieron ver intentos de romper los cordones policiales, por ambas partes, con fin de encender aun más una discusión que nunca tuvo que tener ese escenario. En cualquier caso, esto solo puede tener como consecuencia un análisis de conciencia sobre lo que cada uno aboga y finalmente ejecutó en sus acciones y, por supuesto, las penas que deban caer sobre quienes violaron en algún momento la ley.

Pero lo que no es de recibo, y merece un castigo ejemplar, es la innecesaria e injustificada actuación de los "matones" con uniforme policial. Muchos son los que tuvieron que sufrir momentos de gran estrés y nerviosismo, agresiones e insultos, pero no se justifica en ningún caso, como respuesta a un insulto desde el otro lado de una calle, que un grupo de policías abofeteen a una mujer, y luego golpeen a un fotógrafo que los pillara "in fraganti", hasta dejarlo tirado en el suelo. Ésta y otras muestras de "caos llevado al caos" tuvieron lugar en unas noches que preferiríamos no haber conocido, pero que no podemos olvidar fácilmente, esperando que tampoco caiga en saco roto, y sean investigados y castigados por lo que pareció una imagen en blanco y negro, ciertamente condenable.

La ejemplaridad, exigible a todos, como exigible es la coherencia con nuestras ideas, que debe verse reflejada en nuestros actos, es absolutamente obligada en quienes son los escoltas de nuestras libertades, y no deben en ningún caso ser los asesinos de las reglas del juego.