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miércoles, 23 de noviembre de 2011

A los ojos de ... Alejandro Milohnoja







El pasado viernes 11 de noviembre tuve la suerte de disfrutar de uno de los conciertos más apasionantes de los últimos tiempos, una ejecución magistral de música latinoamericana y jazz en los dedos de Alejandro Milohnoja sobre el piano. Con una interesante selección de composiciones, supo llevar al público desde la paz de una nana a la viveza de ritmos más bailables o canciones inolvidables que los presentes no dudaron en acompañar con sus voces.
 
En un escenario actual donde parece estar todo inventado, y donde la fusión es casi la única fórmula de innovación ¿Qué aporta el jazz latino? ¿Lo podemos considerar uno de los "padres" de estas nuevas fusiones?
 
Para responder a las dos preguntas me gustaría comenzar por decir que el jazz es un género que en si mismo nace de fusiones... el continente africano y el europeo se han fusionado en el territorio americano para regalarnos esta forma de hacer música, en la cual,  no solamente se muestra toda la destreza y los conocimientos del ejecutante sino que definitivamente se permite (y se debe) dejar el alma al descubierto.
 
Por otra parte la música latinoamericana proviene de mezclas entre el mundo europeo, el mundo indígena y las raíces africanas. En América Latina podemos encontrar desde valses hasta ritmos tan complicados, que para un músico académico son difíciles de reproducir. Al existir tanta riqueza rítmica, armónica y melódica en América, es natural que las fusiones se vuelvan a fusionar entre ellas y sean Luis, como bien comentas,  una de las únicas fórmulas de innovación en la actualidad. Creo que aunque los puristas van un poco en contra de esta forma de “innovar” debemos agradecer el gran trabajo que realizan muchos compositores y arreglistas,  porque bajo mi punto de vista, mantienen vivos al día de hoy muchos géneros, reflejando además en su trabajo una grandísima muestra de calidad y sobretodo respeto hacia dichos géneros. 
 
Por lo tanto no considero al jazz latino como uno de los padres de las fusiones sino un instrumento muy poderoso para mostrar y mantener vivas las raíces y la cultura latinoamericana a través del jazz, por estar éste último siempre abierto a nuevas formas  y ávido de creatividad y  sentimiento.
 
 
Y hablando de nuevos formatos, estamos en un momento de gran auge de los conciertos de salón, dando poco a poco el carpetazo al éxito por masas. ¿Cómo te sientes con conciertos como el pasado? ¿Qué te aporta ese tipo de ambientes?
 

En primer lugar estoy muy contento y satisfecho,  es un gran privilegio poder hacer conciertos de este tipo… creo que lo que debemos agradecer los artistas no es solamente el lugar o a las instituciones que te tienen en cuenta para organizarlos sino al público que asiste. Precisamente saber que tu público no pertenece a las masas, que comparten sus ganas de escuchar nuevas propuestas, regalan su presencia y sensibilidad es algo que valoro infinitamente.
 
Este tipo de ambientes donde sabes que las personas están durante todo el concierto en sintonía con cada una de las notas, manteniendo un silencio sepulcral en los momentos más espirituales, cantando cuando el ambiente lo pide a gritos o rompiendo en aplausos al final de una improvisación, es algo que no se puede describir…definitivamente esto es lo que nos impulsa a ser cada día mejores y a seguir buscando.
 

miércoles, 16 de noviembre de 2011

A los ojos de ... Montse Cano







En la intervención inicial de Montse Cano en el debate organizado por el Colectivo Tres en Suma en colaboración con el CAUM con motivo de la exposición "15M y el Arte" expresó una serie de ideas e inquietudes sobre las que quiero preguntarle hoy en este espacio para ver esa realidad a los ojos de ...

Me resultó interesante tu planteamiento sobre la mujer en la sociedad, y en el arte especialmente, donde el hecho de ser un mundo donde debe primera la idea y el intelecto, además de la creatividad, parece chocar de frente con la desigualdad, o lo que resulta más difícil de entender, el silencio al que se ha obligado en la historia a las mujeres. Expusiste una necesidad de tener "una genealogía" artística, como la tienen los creadores hombres que aluden a pintores/escultores/escritores que de los que han recibido influencias, y nunca, o casi nunca, nombran mujeres.  ¿Cómo se refleja esto en la poesía? ¿Es un arte donde si han tenido más voz, o por el contrario es de las áreas más represivas?

Creo que la lírica (sólo la lírica) ha sido uno de los espacios literarios en los que se nos ha permitido a las mujeres ocupar un lugar más notorio, junto tal vez con la creación epistolar del siglo XVIII, pero, paradójicamente, es donde más se nos ha relegado a un segundo plano, es decir, se nos ha encasillado en un espacio propio pero menor

En el imaginario de la desigualdad, la mujer es un ser sentimental, delicado, cuya preocupación esencial es el amor y todo el universo que lo circunda. Por eso, la poesía de tema amoroso y sentimental no solo no nos ha estado vedada sino que ha llegado a ser el género “femenino” por excelencia. Supuestamente, trata de lo que somos en realidad, de lo que verdaderamente nos importa y, por tanto, no contradice nuestra naturaleza. Al revés, refuerza esa imagen generadora de alienación que tanto daño nos ha hecho a nosotras mismas. El asunto es tan grave que- incluso ahora que tratamos de extender el uso de un lenguaje no sexista- la palabra poetisa (el femenino de poeta) no se ha librado por completo del tono despectivo que se otorgó en el pasado y aún son numerosas las mujeres que prefieren llamarse poetas para otorgar a su actividad un respeto que detenta el vocablo masculino.

¿La solución? Reivindicar la poesía sin etiquetas de sexo y el sustantivo femenino para describir, sin atributo añadido de ninguna clase, a qué sexo pertenece la persona que escribe. Una mujer que escribe poesía es poetisa, de la misma manera que un hombre es poeta. Los temas y la calidad de cada uno de ellos son cuestión de intereses íntimos y talento particular.

Quizás como lado opuesto en el péndulo se ha segregado la literatura de mujer, como lo han hecho con otras literaturas de género, intentando así potenciar y promover las creaciones femeninas ¿es esto una solución? ¿o es el problema impuesto desde otra óptica?

Un número considerable de escritoras, entre las que me cuento, abogamos por una literatura sin calificativos relativos al sexo. Hasta ahora, la LITERATURA era propia de hombres, no necesitaba calificativos porque la única, la grande, y la escrita por mujeres un género al que el adjetivo femenino relegaba a terreno de lo minoritario, secundario y, en definitiva, alejado de la GRAN LITERATURA.
                
Pero lo cierto es que no estamos en un mundo ideal donde prime la igualdad. Por tanto, para alcanzar el nivel de visibilidad y reconocimiento que tiene la literatura masculina, necesitamos hablar de nosotras, dialogar con nuestro yo alienado y con el auténtico, crear un espacio propio desde el que erigirnos en voces poderosas, capaces de establecer esa genealogía a que te referías en la pregunta anterior. En fin, tenemos que hacer valer nuestra diferencia para nunca más sirva para justificar la desigualdad.
                
Respecto al 15M, creo que las mujeres podemos y debemos dotarlo de contenidos y perspectivas que nos son propios. Es la primera vez en la historia que estamos capacitadas legal, intelectual y socialmente como grupo para hacerlo. Hasta ahora, el movimiento ha sido capaz de movilizar a millares de personas en la calle, de forma continuada y pacíficamente. Eso, en sí mismo, ya es un éxito. En mi opinión, para que el movimiento crezca y no se desgaste  ha de pasar de la rebelión –decir lo que no queremos- a la revolución –definir el tipo de mundo que queremos construir-. Es probable que en ese proceso las mujeres tengamos mucho que decir.

domingo, 12 de junio de 2011

A los ojos de ... Ana Lilia Martín


Es difícil encontrar en estos tiempos un artista que ame y respete tanto la necesidad que puede tener el público de acompañar al creador en el proceso o trabajo de una obra de arte. La escultora canaria, Ana Lilia Martín, ha publicado recientemente un volumen, del que ya hemos hablado en este blog, titulado Esculturas de Alexander Von Humboldt. Técnica y proceso, donde nos desnuda el trabajo taller que ha realizado, con un interesante análisis, un extenso trabajo fotográfico y textos con sus propias reflexiones.  

¿Te parece necesario esta exposición del trabajo taller?¿Qué opinas de quienes son tan “oscuros” en su proceso creativo?

Creo que es necesario. Supongo que mi condición de enseñante tendrá algo que ver con esta necesidad aunque siempre he trabajado la escultura guiada por mi convicción de que creación, técnica y proceso están indisolublemente asociados. Pienso que no debe existir una desvinculación del planteamiento conceptual y el quehacer manual.Aunque la respeto, no entiendo la postura radical que mantienen algunos, que suelen identificar la técnica y los procesos con algo  artesanal y de oficio, de rechazar esa parte que tiene que ver con las habilidades manuales dentro del proceso creativo.En mi caso, la idea no surge de forma independiente del trabajo de taller; el contenido de la obra se manifiesta a través de los materiales y las técnicas empleadas y en parte,es la especificidad de cada medio lo que caracteriza el contenido de la obra. Soy de las que piensan que mayor es el disfrute cuando más completo es el grado de conocimiento de la obra. Precisamente por eso se publicó ese volumen sobre las esculturas de Humboldt que realicé. Me pareció interesante reflejar la praxiología, la forma de proceder, porque se aporta mucha documentación sobre algo que nunca vemos cuando estamos delante de la escultura, que es su génesis, cómo se desarrolla y va tomando vida. Tampoco entiendo la actitud de aquellos que mantienen su laboratorio secreto, cerrado a cal y canto y son reacios a mostrar sus recetas.Entiendo el acto creativo como  la simbiosis del conocimiento y sensibilidad individual...entonces no entiendo esa "oscuridad" de la que hablas. Quizás pueda responder a temor o inseguridad.


Soy de las que opinan que la obra se evidencia en su hacer, en el ambiente del taller. La obra debe conocerse en su hábitat, en la cocina del escultor, porque es ahí donde la materia empieza a tener alma y comienza el mágico proceso de su transmutación. En mi obra, los materiales y las técnicas juegan un papel importante porque ellos son los que me ayudan a dar forma a mis ideas y emociones. Es una característica que define mi trayectoria: siempre he intentado escuchar a la materia, trabajar con y junto a ella y por eso me parece necesario mostrarlo porque el contacto con el estudio amplía la información que puedas tener sobre la obra y su ocultación sería una pérdida.

Web de Ana Lilia Martín

domingo, 5 de junio de 2011

A los ojos de ... Ya lo dijo Casimiro Parker






Si el mundo de la edición es un infierno complejo de sobrevivir, parece que publicar poesía es un suicidio empresarial. Aun así hay verdaderos ejemplos de valentía como el de la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker que, tras unos números en formato físico de gran calidad y entendiendo perfectamente las necesidades de diseño y atractivo de la maquetación moderna, continúan trabajando en una misma línea editorial singular y ejemplar, a pesar de la broma de la que muchos fuimos víctimas cuando afirmaron que dejarían de publicar en papel y se introducirían en el mundo digital.

Aprovechando esa broma ¿Entiende el asiduo a la poesía la lectura en formato electrónico? ¿O le falta “madurez tecnológica”? Y el mercado editorial ¿Admite ya ese formato?

A nosotros nos encanta el papel, creemos que es una herramienta que transmite y que aporta valores que van mucho más lejos de la estética o comodidades/incomodidades para su lectura. Creemos que es necesario que las editoriales que cuidan sus libros, que los miman y que disfrutan creando nuevos formatos lo sigan haciendo. Pero no debe ser el único método de lectura, y creemos que nuestros lectores se merecen que evolucionemos junto al mercado. Algún día se podrán leer los libros de YLDCP en un libro electrónico, pero todavía no sabemos muy bien como y cuando. Es un paso que debemos dar en firme, sin errores, sin dudas, y esto es algo complicado en un sector en creación. En cualquier caso, quiero pensar que los lectores de poesía tienen el mismo amor al libro como lo tenemos nosotros, por eso nos vamos tomando nuestro tiempo.

Hace pocas semanas hemos abierto una colección de libre-libros, una especie de librobjeto que son imposibles de llevarlos al libro electrónico. El formato digital sirve para que los editores nos veamos obligados a complicarnos la vida un poco más, que suba el nivel de exigencia es mejor para todos.

Y adentrándonos más en su proyecto, además de ser los primeros en entender que el formato de libro para poesía debía ser distinto al de otras obras literarias, me refiero a las dimensiones cuadradas de sus volúmenes, han buscado un atractivo poco habitual en esa “hermana pobre de la literatura” y se han fijado quizás en una línea “gamberra” de los versos.

Desde el principio hemos asumido riesgos (desde la distribución alternativa hasta el diseño del libro, pasando por un montón de decisiones que tenemos que tomar a diario). Creo que hay un público al que le encanta la poesía y que aprecia que rompamos con los cánones establecidos.

Las dimensiones casi-cuadradas de nuestros libros están muy pensadas para la edición de poesía, queríamos evitar la partición de versos que, a nivel personal, me resultan incómodas.

Lo de la línea “gamberra” de los versos... no sé. Tenemos únicamente 11 libros publicados pero son suficientes para ver que nos gusta la poesía sin etiquetas, nos encontramos a autores que tratan la palabra con enorme exquisitez, otros más experimentales y otros que utilizan versos directos. No tenemos línea definida, solamente publicamos buenos libros, al menos lo intentamos.

¿Creen que es esto lo que marca la diferencia de su propuesta con la de otras firmas? ¿o es otro su estandarte o lema editorial?


Cada editorial tiene su propia filosofía, su propia forma de actuar. Esto al menos es lo que debería ser. Nosotros somos como somos y queremos que se represente en todo lo que hacemos.

Y siendo sus autores grandes convocadores de público en lugares de ocio alternativo ¿estamos ante una revolución del mundo de la poesía pasando de “pobres bohemios” a “estrellas de la bohemia? ¿tiene algo que ver en esto la “nube” (Internet) y las redes sociales, blogs, etc.?

Algunos de nuestros autores, como otros muchos poetas, son grandes convocadores de público porque a la gente le interesa lo que hacen y como lo hacen. Sin embargo no se sienten estrellas de nada. Cuando les llamamos para participar en algún recital están dispuestos aunque no sea el plan que más les apetezca, pero ellos apoyan a la editorial como la editorial les apoya a ellos, y todos estamos dispuestos a ayudarnos para que el proyecto común siga su camino. Sin el esfuerzo de nuestros autores YLDCP habría desaparecido hace mucho tiempo, por eso está editorial es suya y de nadie más.

Algunos de nuestros autores son tímidos y, casi, asociales, personas que les cuesta hablar en público (lo prometo). Gente que utiliza la poesía por necesidad y no como fin para conseguir ser reconocidos por la calle. Por encima del poeta está la persona, así debería ser.

Internet es una herramienta indispensable para las pequeñas editoriales, no sé como lo harían hace 20 años, pero ellos no saben lo que les admiro. Somos unos afortunados en ese sentido.

domingo, 15 de mayo de 2011

A los ojos de... David Ortega






"Donde habitan mis sentimientos"
David Ortega
Perteneciente al colectivo Tres en Suma, David Ortega es uno de los artistas cuyas obras de pronto se enfrentan contigo en un espacio expositivo y, sin saber bien por qué, comienzas a reincidir en la atracción por su creación, muestra tras muestra. Todo comenzó con la exposición La casa como imaginario en la que el artista ofreció su personal visión en una obra de su serie Habitable donde un cuerpo se convierte en el plano de una casa. ¿Quizás ya nos parezca que el mundo está deshabitado y merezca más la pena habitarnos? ¿Cómo interioriza David Ortega el espacio “hogar” en el ser humano?


Normalmente no me pregunto de dónde viene cada una de las cosas que andan esparcidas por casa cogiendo polvo. En el día a día, es como si todo hubiese  estado ahí desde siempre, como si nunca hubiera podido estar en otro lugar.

Si miro también la decoración de las casas de la gente que voy conociendo, descubro o imagino cómo son las personas que viven allí, cuáles son sus gustos y cómo han sido sus vidas. Me doy cuenta de que cada casa es un autorretrato hecho con pinceladas pacientes: un libro aquí, una foto allí, ese jarrón…, pinceladas que nos muestran, tras el aspecto del retratado, su carácter, sus gustos y sus inquietudes.

Al nacer no somos más que una casa nueva, deshabitada y sin amueblar. Un espacio diáfano. Con el tiempo las experiencias que nos ofrece la vida, nuestro entorno, nuestra educación, los que nos rodean... decoran poco a poco esos rincones vacíos y amueblan nuestra personalidad.  

Cuando las circunstancias comienzan a habitarnos, van poniendo su impronta en nuestro carácter y en nuestra casa. Hasta que la vida adquiere ese calor de hogar.

web de David Ortega: http://www.david-ortega.com/

domingo, 8 de mayo de 2011

A los ojos de ... Ediciones Escalera






Sobreviviendo a los tiempos y las crisis, algunos editores defienden modelos de firmas con un catálogo basado en la búsqueda de obras singulares, amplitud temática y un esfuerzo excepcional en los diseños y materiales. Estar presentes en todo lo posible, y formar parte del mundo para el que trabajan (ferias, eventos, lecturas, actividades, etc.). Un trabajo que mezcla la recuperación de escritores olvidados, con la apuesta por nuevas sorpresas en el mercado editorial, tan copado y saturado de “best seller” y autores en letras mayúsculas y doradas.

¿Qué creen que aporta el sello Ediciones Escalera al mercado?

Nuestro propuesta cuenta con un marcado centro de gravedad en la Generación Beat: abanderados por Kerouac, Ginsberg y Burroughs (de estos dos últimos publicaremos tres interesantísimas obras la próxima temporada), vamos rescatando autores que guardan, o guardaron estrecha relación con los Beats, como el precursor, Jack Black, coetáneos como John Clellon Holmes o legatarios ulteriores como Hubert Selby Jr., James Purdy o Kathy Acker. Sin olvidarnos de narrativas afines procedentes de lugares tan dispares como Japón, en el caso de Ryu Murakami, o de Estonia, como Jaan Kaplinski. Eso en cuanto a nuestra colección de rescatados, en la que también la tinerfeña Mercedes Pinto ocupa un lugar de honor. Respecto a la Colección Trayectos decir que es el equivalente contemporáneo y en castellano de nuestros Precursores, en ellos nos apoyamos para ofrecer nuevas voces literarias a los lectores más exigentes, como las de Antonio Bordón, Carlos Salem, Silda Cordoliani, Mois Benarroch, Juan Carlos Chirinos o Luis Miguel Rabanal. También y dado que para nosotros es importante respaldar la literatura emergente, tratamos de aunar fuerzas y lanzar al menos una antología al año, como poética del Bukowski Club o la de relato Al otro lado del espejo, ambas con más de cincuenta autores en nómina. Eso es a grandes rasgos lo que aportamos: calidad.

¿Qué no encontraremos nunca en su catálogo?

Nada al margen de la buena literatura al margen. Somos unos románticos, qué se le va a hacer.

Si tuvieran que definir la razón de su éxito ¿Cuál sería?

El éxito viene encarnado en cada uno de los títulos que logramos publicar, un éxito que muchas veces no coincide con el rédito económico, pero los grandes editores no editan nunca por dinero, y da la casualidad que la mayoría de grandes editores que conozco manejan naves muy muy pequeñas; esa pequeñez, (junto con el catálogo, que es lo primordial), es tambíen parte del éxito, la maniobrabilidad de nuestras empresas, los pocos gastos fijos, la búsqueda de la excelencia, el diseño, las cubiertas, la maquetación, las traducciones, es un trabajo casi artesanal y muy duro el que hay detrás. Ese es nuestro éxito, la pequeña victoria de seguir vivos un día más en un mercado donde los libros de fondo se tratan como novedades, unos tempos casi televisivos donde las devoluciones se suceden desde el mes siguiente del lanzamiento. Pero quién dijo miedo...

web de Ediciones Escalera: http://www.edicionesescalera.com/

domingo, 10 de abril de 2011

A los ojos de ... Adriana Bañares







La Princesa Prometida descubre una versión hentai de Las Supernenas

Llueve como si nada. Parece vapor de agua la estática y en la calle hay una niña que arrastra un globo roto. Las grietas dibujan sed a pesar de la humedad y sobre la acera impasible a rastras muere el troquel desinflado de una infancia que se acaba. La Bella Durmiente no se volverá a despertar y desde la torre más alta observa impasible Buttercup la última batalla. Llueve como si nada. La niña que le ha robado el nombre pasea preparada, lista, curvilínea, adolescente, en el imaginario de quien antes le decía como desees.

Adriana Bañares Camacho.
De La niña que arrastraba un globo roto.


Un aparente desorden de las páginas, indecisión en la selección de la lectura, y de pronto Adriana Bañares te sorprende con textos que mezclan la siempre presente figura de la infancia perdida, herida o maltrecha, en formulas entre el divertimento y el imposible. Toda la timidez de la joven autora queda velada por la fuerza de esa mirada penetrante y la decisión con que sus textos rompen cualquier atisbo de indiferencia de la audiencia. No hace mucho leía una entrevista en la que Fernando Beltrán decía que los artistas llegamos a viejos siendo niños, mientras que cuando teníamos menos edad nos comportábamos como viejos 





Los artistas llegamos a viejos siendo niños, mientras que cuando teníamos menos
edad nos comportábamos como viejos.
Fernando Beltrán.

¿Qué necesita el escritor de lo infantil?

Creo que más que necesitar lo infantil, se trata de no olvidar lo que se ha sido. Aunque normalmente recordemos la infancia como una etapa preciosa de nuestra vida, lo cierto es que también es la más cruel. Es en el patio de recreo donde más patadas nos han dado, y esos golpes –que nos dieron y dimos- son los que nos han convertido en lo que somos.

¿Qué permite jugar con ese tipo de personajes que no te dan otros?

Jugar con referencias infantiles permite hablar de temas duros de forma dulce. La estética naif tiene una forma de crueldad que me fascina.

¿Qué hay de Adriana en esas princesas, y por el contrario, qué no forma parte de ella?

El miedo al rechazo. La inseguridad –tú lo has dicho: mi timidez-, el miedo al reemplazo o a ser el sustitutivo de algo que fue mejor. En mis poemas, Buttercup (La princesa prometida) ha envejecido y su marido busca la belleza en la juventud de las Super Nenas (Buttercup es el nombre original de la Super Nena que en España se tradujo como “Cactus”); Nozomi (Air Doll) ha tomado conciencia de que sólo es “un sustitutivo para aliviar el apetito sexual”; Penélope se sale de la carrera con Pierre Nodoyuna; Carmen Sandiego ha perdido todo lo que robó cuando era una criminal mediática; Molly, una muñeca de trapo, ha sido reemplazada por las Barbies más guapas y Candace decide irse de Disney Channel para dejar de ser una niña.
He querido encontrar qué hubo después de aquellos finales felices. Cuando se deja de ser lo que se fue.


¿Qué no forma parte? 


El miedo a la muerte. A mí me aterra y obsesiona. A ellas, en mis poemas, no. La despedida de Fénix, la entrega de Pícara y Coraline, la resignación de Molly… hacen del suicidio un final poético, lógico y sencillo. Pero la muerte sólo es bella como recurso literario. El suicido
como licencia poética.



blog de Adriana Bañares http://awixumayita.blogspot.com/

domingo, 3 de abril de 2011

A los ojos de... Alberto García-Teresa







HAY QUE COMERSE EL MUNDO A DENTELLADAS 


Hay que comerse el mundo a dentelladas. 

Hay que sacar los dientes, pulirlos,
clavarlos con ahínco y rabia. 

Hay que comerse la vida a dentelladas; 

con mordiscos secos, intensos,
de puro y reluciente hueso.
Con bocados de corazón hambriento. 

Hay que defender el mundo a dentelladas. 

Hay que danzar entre rechinar de espadas;
de espadas a pecho descubierto.
Hay que vivir en permanente guardia,
defendiendo la vida cuerpo a cuerpo,
defendiendo la vida cara a cara. 

Hay que descubrir la vida a dentelladas. 

Hay que desenterrar estrellas de la arena,
hay que dibujar trazos de arco iris con los dedos
machacados por la rutina, el trabajo y el tedio.
Hay que apartar niebla de las cabezas
con gritos de silencio y de conciencia. 

Hay que sumergirse en el mundo a dentelladas. 

Hay que escurrirse de las sombras sonoramente,
con estruendo de ideas y palabras.
Hay que escurrirse sonoramente
con redobles de actos y pasiones,
con puños de carcajadas. 

Hay que atacar la vida a dentelladas; 

caminar en la penumbra precaria,
caminar frente al poder y las pirañas.
No ceder terreno nunca al terror y la ignorancia.
Levantar la vista ácida hacia el mañana. 

Hay que acariciar la vida a dentelladas; 

arrebatarles el tiempo robado cada jornada,
esparcir abrazos entre timbres y pagas,
regalar ternura y devolver pedradas. 

Hay que comerse el mundo a dentelladas. 

Hay que comerse el mundo a dentelladas. 







Con esta declaración de principios, casi un manifiesto vital o un manual de instrucciones del poeta, Alberto García-Teresa se descubre como un sano devorador de la vida. Parece renegar del equilibrio o la medición que a veces se le exige al artista, dejando atrás los impulsos. Pero no es un sencillo carpe-diem, el poeta también se exige un compromiso, una coherencia con sus ideales en estas líneas. El poeta bebe de esa fuerza y arrojo de los primeros momentos, pero sus textos no dejan de lado la necesidad reflexiva ni el cuidado propio de los versos. Además de una amplia obra publicada, es asiduo colaborador de revistas como Culturamas (ya recomendada en este espacio), blogs, y actividades culturales. 





Podíamos ver bien diferenciada hasta ahora lo que se consideraba la poética íntima, y la social. En tu caso hay un claro maridaje, una convivencia del yo y del nosotros ¿Cómo coexisten estos dos compromisos?


Recitando acompañado
por la guitarra de Alberto Sesmero
Creo que realmente no hay diferencia entre el yo y el "nosotros", puesto que ese "yo" se encuentra irremediablemente insertado en un "nosotros" concreto, en un momento histórico concreto, y en un tipo de sociedad concreta. Verdaderamente, lo individual es político (para ser más exactos, todo es político si está desarrollado en una sociedad o dirigido hacia ella; toda comunidad humana implica la politización de toda acción de quienes conviven en ella), y en mi poesía simplemente saco a relucir esos vínculos de una manera más explícita.


Lo que ha ocurrido y ocurre con un nutrido grupo de escritoras y escritores es que han evadido su mirada de las condiciones en las que han vivido, en las que se ha desarrollado su escritura (aunque también son rastreables porque han quedado reflejadas en sus textos). Así, han omitido esa parte parte de su propia personalidad (dado que un individuo está compuesto también por todos los otros que le rodean, con quienes se coeduca continuamente).


Me parece esto especialmente grave puesto que considero que la principal potencia de la poesía reside en su mirada; una mirada penetrante, paciente, detenida, atenta, indagatoria, interrogadora, que ahonda tras la superficie de las cosas, de la gente, de los hechos; de la realidad.


En ese sentido, en una sociedad dominada por la apariencia, por la falsedad, por lo espectacular, siguiendo a Debord, la poesía puede llevar a cabo una función extraordinariamente útil para el resto de personas, además de para la propia y el propio poeta.



¿Consideras esto una nueva vía intermedia de expresión? ¿Más realista quizás?


Aspiro a desarrollar una síntesis, a poner de manifiesto que cuando hablo desde el "yo" estoy hablando de un "nosotros" al que no puedo renunciar (mi condición de trabajador, por mucho tiempo precario, además, en medio de una agresiva sociedad de consumo, que busca la insatisfacción permanente para ilusionariamente solventarla con mercancía, que ejerce posición de dominación en un mundo desigual que sufre una desbocada crisis ecológica).


Por ejemplo, los poemas de amor de mis poemarios (casi un tercio del total) no pueden obviar la circunstancia social en la que las dos personas de la relación están inscritas. ¿Cómo compaginar el amor con un horario laboral largo y extenuante? ¿Cómo hablar de él sin tener en cuenta que se potencia especialmente al ser el encuentro y la pasión uno de los pocos momentos de máxima vitalidad en la rutina alienante en la cual vivimos? Está claro que la manera de enforcarlo no puede obviar todas estas circunstancias, pues son las que las dotan de especificidad.


En cualquier caso, no considero que sea especialmente novedosa esa práctica de escritura. Recordemos que la conciencia de individualidad en la literatura es cosa de menos de una decena de siglos, y aún perviven las lecturas colectivas y/u orales.


En nuestro territorio, más concretamente, muchas otras autoras y muchos otros autores han buscado manifestar esa (indisociable, insisto) unión entre su vivencia y la de su comunidad o su grupo social, desde la denominada "poesía social" de posguerra o las diversas manifestaciones de la "poesía de la conciencia crítica" de nuestros días. Son maneras de abordar en poesía parcelas de la realidad que son ocultadas, o aparecen de soslayo o bajo estereotipos, tratando de desvincular su conflicto con el público.



¿Qué dentelladas darías dentro del propio mundo de la poesía y la cultura?

Pienso que la principal estribaría en demostrar que es radicalmente falsa (y peligrosa, pero muy eficaz para el Poder) esa pretensión de separar la poesía y la cultura de la esfera sociopolítica, de la realidad en que la cual viven quienes la llevan a cabo y quienes la reciben.


Por otro lado, su mercantilización también merece un trabajo arduo de denuncia y, al mismo tiempo, de construcción de alternativas para desmontarla y mostrar otras vías posibles para un desarrollo de la cultura como expresión de la sabiduría individual y colectiva. Una herramienta fundamental para el desarrollo de las personas, como son el arte y la literatura, no puede estar supeditada a una lógica que busca el beneficio económico y, en última instancia, el mantenimiento del estado actual (donde ese pensamiento es dominante).


Así, pienso que es muy importante no llevar a cabo prácticas literarias cómplices con el estado de la sociedad, ensimismadas, y apostar, por tanto, como dice Riechmann, por una "poesía que no cede a la hipnosis".


En definitiva, creo que es fundamental seguir esos versos de Günter Eich que indican: "Sed incómodos. / Sed la arena / y no la grasa / en el engranaje del mundo".



página web de Alberto García-Teresa: www.albertogarciateresa.com

lunes, 28 de marzo de 2011

A los ojos de ... Rut Sanz







AUTOAYUDA.

Déjese de decálogos propuestos por el loquero: su familia no tiene arreglo. Olvide las normas: los vecinos siempre van a echar la culpa al vecino del quinto. Pase de convenciones y busque paz: haga mucho el amor. Modere su actividad: tómese un café bien cagado e invierta en bolsa. No corra: pero dese prisa. Relájese: no cuadricule su vida. Evite el sedentarismo: trashume. Fume lo menos posible y riegue la maría. No le robe horas al sueño: pídaselas a papá. Reprima impulsos: ¡tenga cuidado! ¿Qué prefiere: los Antes, los Después o los Ahora? Entonces, ha acertado. Colóquese la corbata, que al mundo le ponen los estereotipos. Enseñe los dientes, que le han costado un pastón. Sea feliz o al menos disimule un poco mejor, hombre. 
 
Tin, tin tin.


(Cara B).



Imagen: Ángel Arribas
La escritura Rut Sanz es un ejemplo de genialidad innata, que resuelve el mundo con un toque de ironía, sarcasmo, sin dejar de lado las convicciones e inconformismos necesarios para cualquier nueva generación que pretenda dejar su impronta en el entorno en que vive. Cuando uno la conoce, descubre que además, proyecta una luz, una especie de imán vital que no permite otra fórmula distinta, que prestarle atención, enfocar los oídos, si esta acción se me permite así describirla, y lanzarse a su mundo sin sujeciones. 


¿Estamos todavía a tiempo de cambiar algo con la literatura? 



Me parece que esta cuestión no la decidimos nosotros, los jóvenes. No creo que haya que escribir con el objetivo de cambiar nada, a mí eso me huele (me atufa, en realidad) a pretensión de la mala. Otra cosa es que, con la escritura se consiga, a posteriori, cambiar algo; pero esa es otra cuestión. Eso sí, confío en la idea de escribir para cambiar uno mismo, como proceso de evolución personal del individuo como parte del mundo; solo a partir de la observación compartida, no del objetivo marcado. Yo escribo para ser mejor. No es una afición, es una necesidad de algunas veces.



¿sigue siendo una “un arma cargada de futuro”, o ha vuelto al masturbatorio personal del ego de los artistas? 



EEsto lo dijo Celaya y no seré yo quien lo contradiga. Me parece que hay de todo. Tenemos mucho que decir y lo decimos. No estoy en absoluto de acuerdo con esos tópicos de que a nuestra generación no le importa nada, hay mucho grito de guerra camuflado en formas divergentes, así que por supuesto que Celaya estaba acertado, así lo pienso. Y es que hay quien se arriesga y dice cosas muy interesantes (que seguirán teniendo interés pasado mañana y dentro de cinco años o, incluso a lo mejor, con suerte, dentro de veinte y para un número razonable, no sólo para su círculo más próximo) y hay quien, exclusivamente, luce su ego mejor o peor. De todas formas, soy de las que creen que ser joven nos da cierto margen para la ingenuidad y para la metedura de pata, también, y para aburrir con nuestras miserias y felicidades. Hasta un punto, claro. Caemos en el ombliguismo sin darnos cuenta o porque nos da la gana; pero vamos aprendiendo a deshacernos de quiénes somos para mostrar el yo ((auto)ficcional) que más nos interesa y que más (nos) cuaja. Y, entonces, es cuando da vergüenza ajena lo que escribimos antesdeayer; pero ¿quién dijo miedo?
Chanchanchanchannn…


¿hay tiempo y espacio para la escritura en este mundo?


Imagen: Ángel Arribas

Si quieres, si lo deseas, claro que lo hay. Y sobre todo si eres capaz de pasar de las voces que te  rumian lo contrario. Tenemos cinco sentidos con los que captar mucha materia prima en lo cotidiano, me gusta la naturalidad. Para escribir hay que querer acercarse a todas las artes y a todas las personas. Pero no hay que forzar, son temporadas. El tiempo es cada vez más invisible y los espacios de escritura cuanto menos, peregrinos. Incluso los soportes, claro, porque definitivamente hemos cambiado la moleskine por el notebook y el blog. Puede que eso no haya cambiado la forma de crear pero sí la de recibir: el feedback es ipso facto y esto, dependiendo del día, o te impulsa o te destruye. También mola el bloqueo. Hay que aprender a digerir y dejar siempre algo en el plato, es una de las lecciones más valiosas que he recibido. De todas formas, también he aprendido que para escribir hay que leer. No me frustra no dar sentido unitario a unos textos ni perder otro premio, me frustra no ser una devoradora de libros. La lectura, para mí, ha sido y es un elemento de trabajo formativo, y voy aprendiendo a que sea, además, un elemento de placer, que no es tarea nada fácil.







domingo, 6 de marzo de 2011

A los ojos de ... Mariano Gallego Seisdedos







Cada uno quizás, pues esa puede ser la verdadera razón del arte, hace su propia lectura de la creación del otro. Entre un gran grupo de obras, el espectador se dirige, por instinto o necesidad, hacia aquellas que de mejor forma le permiten existir, expresarse, entenderse o verse reflejado. Recuerdo la primera vez que visité tu estudio vi desde un poco más allá de la entrada un grupo de obras, casi superpuestas, que parecían ser una serie de creaciones primitivas en cerámica de señales y dibujos prehistóricos.

 Recientemente, con motivo de la exposición “Cámera Oscura” del colectivo “Tres en suma” al que perteneces, nos planteaste, y quizás enfrentaste, dos obras dispares pero que dialogaban en el estudio de Carmen Issasi. Una gran masa etérea y plástica, de luz y calor, mantenía un encuentro con una lienzo de mediano tamaño dado la vuelta. ¿Era tal el diálogo? ¿Por qué ese encuentro de negaciones? Un cuadro que no visualizamos y un gran volumen sin masa, tan sólo de espacio. ¿Son dos vacíos habitables, tiempo y espacio? ¿Qué nos propones con esa desfragmentación de los sentidos y también de los elementos?

La obra queda emplazada en dos actos simultáneos que son sinónimos (quizá debería decir heterónimos) que identifican dos lugares de reflexión e interpretación íntimamente relacionados.

¿Y por qué dos?

Esta dualidad o fragmentación al menos nos permite desentrañar el significado dentro pero también fuera de la misma obra a la manera de los espejos de Velázquez; en este sentido estar fuera y dentro de los contextos que plantean cada una de las dos obras tiene y cobra un sentido capital de perspectiva o de dimensión, para acometer la contemplación, comprensión y sentido del planteamiento.


El primero nos narra la lógica de unas masas etéreas (aire) que pugnan a la expansión y que son apresadas sólo parcialmente por diversas capas de plástico (ojalá pudiéramos estar hablando de membranas creadas por materia blanda, tejida por retículas moleculares al estilo de las pompas de jabón tan ligadas a las vánitas de la iconografía barroca de la pintura holandesa). Las retículas pues asocian una "nada" guiadas de manera natural a una economía en el espacio (máxima capacidad, mínima superficie) que es el determinante para la génesis de la forma. Precisamente esta "nada" (en el sentido de una jarra vacía) es pergeñada por o con una cierta densidad: luz (fotones que cambian de longitud de onda, que se acercan o se alejan según el caso). Existen varias membranas en una metáfora de universos coexistentes superpuestos y relacionados.

Quizá con esto baste: con luz contenida, con luz en movimiento oscilando en su desarrollo de trayectoria, longitud de onda o temperatura (apostamos que a 3 K).

El segundo nos remite a la celebérrima obra de Joan Miró; nos dice "Photo" y nos dice "tiempo". El primer lema alude al tiempo detenido, alude a todas las posibles miradas escenas o momentos (sería el gran pantallazo), pero también a todos los lugares, en todos los lugares y en la misma fracción temporal. Ésta foto simultánea de un tiempo detenido en ese instante describiendo algo parecido a una "superdimensión" en la evolución de la materia; se trata de la foto que revela el gran muro de luz primigenia que informa todo lo perceptible, incluídos nosotros mismos y nuestro pensamiento, de extraños orígenes.

Como reseña " il condotiero T.": " absolutamente masturbatorio " ¡cómo si la búsqueda interesada, frívola o casual de cuantos "aleph" borgianos que se hallen en estos mundos no tuviera un sentido de codicia! Todo nos es necesario en esta gran bóveda, todo referente o punto de apoyo puede sostener y mover nuestra concepción del mundo y sus afanes e incluso despertar nuevas interrogantes.

Estas dos " imago mundi " guardan (como no podría ser de otra manera) una estrecha relación con la tradición icónica: de Konya al "Cristo Hipercúbico" ( por sólo citar a dos ejemplos ) de éste afán representativo renovado constantemente en toda época o civilización y que tal vez suponga un consuelo para afrontar la dimensión real o imaginaria que transitamos.

domingo, 30 de enero de 2011

A los ojos de ... Carmen Isasi







Eduardo Chillida, siguiendo la huella de Kandinski encontró en la superposición de papeles, rotos y oquedades en el plano, la fórmula de crear profundidad y tridimensionalidades en la sencilla superposición de celulosas de más o menos grosor. Cuando uno se cuela por el pasillo de tu estudio, con o sin permiso, a disfrutar una vez más de tu obra, uno se cuestiona en cierta medida cual puede ser la intención de la forma y la materia de tus trabajos. ¿Qué busca Carmen, o quizás, que encontró en ese tipo de composiciones?


Mis obras actuales son el resultado de un largo proceso  de despojamiento, de búsqueda de lo esencial, lo que me llevó a  encontrarme con el vacío y su carga de sentido.

A lo largo de los años me he ido alejando de la voluptuosidad del color, de la profusión de apoyaturas formales, en un intento por "decir más con menos".El vacío, con toda su carga de verdad, de intensidad, estaba esperándome.


He descubierto así la fuerza en la fragilidad de los papeles que se me escapan de las manos y vuelan proyectando sus sombras sobre una piel de papel. La luz es el elemento revelador de matices que proyecta y dibuja.La luz es ahora los colores y sólo  deja acompañarse por algún tono gris o negro que la refuerza.

¿Que es lo pintado , superpuesto o resultado simplemente de la proyección de las sombras?. Esa ambigüedad entre lo real y lo virtual es el intersticio por donde se cuela el sentido.

La composición es fundamental. La levedad el objetivo. El gesto y la materia el recuerdo de lo que somos.

web de la artista: http://www.carmenisasi.net